Usar un CNAE genérico cuando realizas varias actividades no es ilegal, pero sí puede ser problemático si ese código no refleja correctamente la actividad principal real del negocio.
Dicho de forma clara desde el principio:
el riesgo no está en que el CNAE sea genérico, sino en que no represente bien de qué vive realmente la empresa o el autónomo.
En una frase corta: un CNAE genérico es aceptable solo si sigue siendo fiel a la actividad principal.
Por qué muchos negocios eligen un CNAE genérico
Cuando una persona o empresa hace muchas cosas distintas, es normal sentirse tentado a elegir un CNAE amplio que “lo cubra todo”.
Suele hacerse por motivos como:
- Evitar decidir cuál es la actividad principal.
- Pensar que un CNAE amplio da más libertad.
- Dificultad para encajar el negocio en una categoría concreta.
- Miedo a equivocarse con un CNAE demasiado específico.
El problema es que el CNAE no está pensado para cubrirlo todo, sino para clasificar lo dominante.
Cuándo usar un CNAE genérico NO suele ser peligroso
Un CNAE genérico puede ser razonable cuando:
- Todas tus actividades están dentro del mismo tipo de negocio.
- La actividad principal sigue siendo clara, aunque tenga variantes.
- El código genérico describe correctamente el núcleo económico.
Por ejemplo, un profesional que presta distintos tipos de servicios similares puede encajar bien en un CNAE amplio si todos esos servicios forman parte del mismo ámbito económico.
En estos casos, el CNAE genérico no falsea la realidad, solo la simplifica.
Cuándo usar un CNAE genérico SÍ puede ser problemático
El CNAE genérico empieza a ser un problema cuando:
- Las actividades pertenecen a sectores distintos.
- El CNAE elegido no coincide con la actividad que genera más ingresos.
- Se usa el código genérico para “no mojarse”.
- La actividad principal cambia y el CNAE ya no la refleja.
En estos casos, el CNAE deja de ser una simplificación válida y pasa a ser una clasificación incorrecta.
Riesgos reales de usar un CNAE genérico inadecuado
Los problemas no suelen ser inmediatos, pero pueden aparecer en situaciones concretas:
- Subvenciones o ayudas dirigidas a sectores específicos.
- Aplicación de normativas sectoriales que no encajan con la actividad real.
- Requerimientos administrativos para aclarar la actividad.
- Clasificación errónea en estadísticas oficiales.
- Dificultades para demostrar pertenencia a un sector concreto.
El CNAE genérico no protege de estos casos; a veces los empeora.
CNAE genérico vs CNAE principal bien elegido
Es importante entender esto:
el sistema CNAE no espera que describas todo, solo que elijas bien la actividad principal.
Si tienes varias actividades, la solución no es un CNAE genérico mal alineado, sino:
- Un CNAE principal que refleje la actividad dominante.
- CNAE secundarios si es necesario.
- Actualizar el CNAE cuando la actividad principal cambie.
Eso encaja mucho mejor con cómo está diseñado el sistema.
Quién define qué es correcto o incorrecto
La referencia para interpretar los CNAE es siempre la clasificación oficial mantenida por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
No se trata del nombre del código, sino de su descripción completa, que indica qué actividades incluye y cuáles no.
Si el contenido de la descripción no se parece a lo que haces, el CNAE es incorrecto aunque sea genérico.
Una analogía para entender el riesgo
Usar un CNAE genérico es como usar una talla única.
A veces encaja razonablemente bien.
Otras veces parece cómoda, pero en realidad no se ajusta a nadie.
La analogía deja de ser exacta porque el CNAE puede corregirse sin coste físico, pero ayuda a entender por qué lo genérico no siempre es más seguro.
Resumen mental rápido
Usar un CNAE genérico no es peligroso por sí mismo, pero sí lo es si no refleja la actividad principal real. El riesgo aparece cuando se usa lo genérico para evitar decidir o cuando las actividades pertenecen a sectores distintos. El CNAE debe simplificar la realidad, no distorsionarla.
Si puedes explicar que lo importante no es que el CNAE sea genérico o específico, sino que represente bien la actividad principal, ya has entendido lo esencial.
Comprender este equilibrio ayuda a elegir el CNAE con criterio y a evitar problemas futuros por una clasificación cómoda pero incorrecta. A partir de aquí, la siguiente pregunta natural es cómo decidir cuál es realmente la actividad principal cuando los ingresos están repartidos o cambian con el tiempo.